Elena Dreser

Nací en la fría Patagonia Argentina, tierra de grandes espacios y poca gente. Mis amigos eran los sauces; y mi entretenimiento, observar el agua cristalina que corría por los canales. Crecí buscando descifrar los mensajes de la naturaleza. ¡Y se me quedó la costumbre! Ahora, resido en la ciudad mexicana de Cuernavaca donde todo el año hay flores, mariposas y diversos pájaros que me susurran historias.

Siempre me gustó jugar con las palabras, por eso me dediqué a estudiarlas. Impartí cátedra durante varias décadas, mientras escribía por las noches. He publicado más de cuarenta títulos, varios de ellos integran las bibliotecas públicas y escolares. Algunos viajan por los cinco continentes; otros hablan más de un idioma, como Tres pichones muy glotones que originalmente se publicó en México. Pero cuando lo conocieron en editorial Tándem de Moscú, no dudaron en traducirlo al ruso.

Aunque escribir es un trabajo solitario, está salpicado de momentos emocionantes, como el encuentro con mis maravillosos lectores o el anuncio de algún nuevo galardón. Uno de los primeros fue el Premio A la orilla del viento, y el más reciente vino de Washington, USA, la nominación a los Premios Alas BID del Banco Interamericano de Desarrollo. Además, me llegan preciosos mensajes de niños
que leen mis ocurrencias.

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